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martes, 24 de septiembre de 2013

Una Noche

Nadaba en el océano  Chileno, después de mucho andar ,mas de diez mil años, y siendo el ultimo de mi especie, estacione por una temporada en este país, tranquilo y de gente cálida, había probado ya la gentileza de mucha gente alrededor del mundo incluso de mapuches chilenos mucho antes de la conquista,  volver a estas tierras después de 500 años notaba todo absolutamente calmado, en comparación con otros países en los que ya había estado, me situé en una casa en la playa y disfrutaba de sus noches de juventud, en los veranos la caza era muy fructífera, siempre se cuenta con sirvientes tras la promesa de inmortalidad,  sirvientes leales que mi basta experiencia me  sirve para identificarles, esa noche mi sirviente me brindaba su cálida sangre como cada noche para alimentar mi sed en espera de el verano en donde muchos jóvenes estarían  descuidados  y con alcohol en el cuerpo haciendo de la cacería un juego de niños.
Ahí estaba cuando a lo lejos divise  una mujer   en mi rostro se marco una amplia sonrisa a espera de que aquella victima se acercara a mi,  llame su atención de un modo discreto solo haciendo que su atención  se volcara a mi, fue ahí cuando todo el plan  anduvo de maravilla, ella al parecer pensó que estaba ahogándome y se lanzo al agua  dejando sus ropas a un lado espectáculo que  era únicamente mio, la vi acercarse desesperada, sentía su temor y sus latidos cada vez mas cerca, hasta podía oler su naturaleza cada vez mas y mas próxima a mi, tenia esa típica expresión que ponen los humanos al ver algo que no se puede explicar se quedo frente a mi mirando sin decir nada sentía sus latidos y mi boca se llenaba de saliva al querer probarla  solo la observe disfrutaba de mi victima antes de poder saborearla, ella aterrada miraba y dijo un par de cosas que no tome interés mi concentración estaba en sus latidos en su interior en lo que probaría...

trate de ser cortes con un toque de sarcasmo y le dije *disculpe si le asuste, solo tomaba un baño bajo la luz de esta hermosa luna que nos ilumina*.

ella miro con su cara de temor a mas no poder y luego salio de mi lado en dirección a la orilla reí nuevamente mientras la observaba tratando de escapar, pero disfrutaba de ese juego previo de ese temor en mis victimas, ese intento por escapar que siempre intentaban y que jamas funcionaria,  cuando note que ya tomaba sus cosas, sale del mar volando hacia  ella para tomarla por sorpresa y cuando ella elevo su mirada, me vio en frente  entregándose en bandeja a mis pies. la tome en mis brazos junto con sus ropas no quería dejar rastros ni matarla solo deseaba probar.

levante mi vista y note unas cabañas cercanas de seguro venia de ahí camine con ella hacia las cabañas sintiendo su aroma guardando el momento exacto de poder disfrutarla,  después de sentir la presencia de mas personas  muchas niñas incluso note una habitación sola debía ser la de ella por lógica, entre y la acosté  sobre la cama deje sus ropas dobladas a un lado para luego acostarme a su lado y acariciar sus cabellos tenia poco tiempo así que era mejor actuar rápido antes que ella reaccionara,  no quería dejar huellas así que baje lentamente y clave mis colmillos en una de sus piernas, para ser exactos  en la zona interna del muslo, sentí el calor de su sangre alimentarme y llenarme de energías mi sirviente es bueno pero una  ración extra siempre es buena, sentía sus latidos en  su sangre  pasar a mi paladar junto con una parte de ella se veía interesante no era una humana común, era distinta y deseaba mantenerla para mi para saborearla mas seguido,  entonces   con mis colmillos mordí mi muñeca   y seque sus heridas para luego dejar caer parte de mi sangre en su boca ella bebió  una pequeña parte de mi suficiente para crear un lazo con ella y poder tener control sobre sus sueño y ubicación.

me aleje satisfecho por la nueva adquisición, aun no sabia que haría con ella pero de seguro seria provechoso...




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